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posiblemente ya sabraís Donosti
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San Sebastián ),
también conocida como LA
BELLA EASO,
es una preciosa Ciudad ubicada en
la mitad norte de España y que es
la Capital de Guipúzkoa.
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Ocho
siglos de vida
La ciudad ha cambiado mucho
desde que era un poblado de pescadores
protegido del viento por el Monte
Urgull. Fue en la segunda mitad
del siglo XII cuando el Rey Sancho
El Sabio de Navarra otorgó a la
Villa su Fuero de Repoblación,
denominándola San Sebastián.
La privilegiada posición que ocupaba,
con un puerto resguardado, hizo
que tuviera un comercio marítimo
muy importante, por lo que a lo
largo del río Urumea se desarrollaron
ferrerías y astilleros para construir
barcos. Los donostiarras se dedicaban
además a cazar las ballenas que
aparecían cerca de las costas. Debido
a las disputas entre países y la
cercanía con Francia, la ciudad
hubo de fortificarse y el Monte
Urgull se convirtió en un castillo
artillado para defender el territorio.
Por su posición geográfica, San
Sebastián sufrió numerosos asedios,
sobre todo en los siglos XVII y
XVIII.
Renaciendo de las cenizas
En
1808 San Sebastián fue ocupada
por los soldados de Napoleón,
que permanecieron en la ciudad
hasta 1813. Las tropas anglo-portuguesas
mandadas por el Duque de Wellington
combatieron contra los franceses
apoderándose de la ciudad, que
saquearon y quemaron. Fueron pocas
las casas que se salvaron, concretamente
algunas de las que se encuentran
más cerca del Monte Urgull, en
la calle 31 de Agosto,
que se llama así para recordar
el día en que ocurrieron tan tristes
sucesos. Los donostiarras supervivientes,
reunidos en un caserío de
Zubieta,
decidieron reconstruir la ciudad
con gran tesón y voluntad. La
configuración actual de la Parte
Vieja es producto de esa decisión.
El centro era la Plaza de la
Constitución, donde se levantó
el Ayuntamiento.
El derribo de las murallas
En
1845 llegó a San Sebastián, por
primera vez, la Reina Isabel
II, que tenía una enfermedad
de la piel y a la que sus médicos
recomendaron los baños de mar.
Su presencia generó que la Corte
y la aristocracia se desplazaran
en verano a la ciudad, que fue
creciendo poco a poco. Las murallas
que la rodeaban perdieron el cometido
para el que fueron construidas.
Donostia necesitaba expandirse
y en 1863 comenzó el derribo de
las murallas. De los diferentes
proyectos que se presentaron para
la ampliación de la ciudad fue
elegido el del arquitecto Antonio
Cortázar. Fueron años de trabajo
duro, ya que todo eran marismas
y dunas, y además hacía falta
encauzar el río Urumea y tender
puentes para unir sus dos orillas.
El crecimiento abarcó sucesivamente
los barrios de San Martín,
Gros y Ategorrieta.
La Belle Époque
Fruto
de ese ímpetu, San Sebastián fue
pionera en la instalación del
tranvía, el alumbrado eléctrico
en las calles y el teléfono, entre
otros adelantos. La ciudad atraía
a visitantes de todo el mundo,
principalmente en los primeros
años del siglo XX, coincidiendo
con la Gran Guerra Europea y con
los llamados "felices años
20". Su desarrollo demográfico
fue acelerado: pasó de tener 20.823
habitantes en 1880 a 65.930 en
1925. Por aquellos años se construyeron
muchos de los bellos edificios
que se pueden contemplar en el
centro de la ciudad, como el Hotel
María Cristina, el Teatro
Victoria Eugenia o el propio
Ayuntamiento, que al principio
fue destinado a Casino, hasta
que se trasladó allí el consistorio
en 1947.
La ciudad moderna
A
partir de la guerra civil se incrementó
la industrialización, por lo que
creció la población y se construyeron
más casas. Fueron años de desarrollo
un tanto incontrolado para dar
respuesta a las demandas de vivienda,
lo que produjo algunas actuaciones
urbanísticas desafortunadas.
Donostia-San
Sebastián continúa evolucionando
y por eso se aprobó en 1996 el
Plan General de Ordenación
Urbana, cuya función es diseñar
una ciudad moderna para los umbrales
del siglo XXI. Ejemplos de las
nuevas realizaciones son la Playa
de la Zurriola, el Centro
Kursaal, la rehabilitación
de la Parte Vieja, el impulso
a la vivienda en Amara-Osinaga,
Riberas de Loiola, Intxaurrondo,
Venta Berri y Aiete, y la creación
de parques tecnológicos y empresariales
y de amplias zonas deportivas.
Hacia el III Milenio
Donostia
afronta el III Milenio dotándose
de una estrategia propia con la
que actuar en el marco de la conurbación
Bayona-San Sebastián y buscando
respuestas a los problemas que
debe resolver una ciudad que quiere
ser socialmente avanzada. Por
ejemplo, garantizar empleo y vivienda
protegida para los jóvenes en
un medio ambiente sostenible.
San Sebastián es ya conocida por
su paisaje natural, su gastronomía,
su comercio y sus festivales de
cine, música clásica y jazz. Con
los nuevos proyectos en marcha,
va a dar además el salto para
convertirse en un atractivo centro
de negocios y de congresos y para
aumentar su ya amplia oferta turística
y cultural mediante nuevos museos.
Ilusión y capacidad de esfuerzo
nunca les ha faltado a los donostiarras
y están ante otra ocasión de demostrarlo.
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En
esta foto se vé la playa de La
Concha, al fondo la playa de La
Ondarreta y el Monte Igueldo.
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Fiestas.
La popular Tamborrada (19-20 de
enero), en la cual decenas de compañías
uniformadas desfilan por toda la
ciudad. El Carnaval (febrero), con
curiosas comparsas que imitan a
los zíngaros llegados, por estas
fechas, a la capital. En Mayo se
celebra la tradicional Miaiatza
Dantzan. La Semana Grande (15 de
agosto). El 3l del mismo mes se
rememora el incendio de 1813 con
un impresionante encendido de velas.
Regatas de traineras (septiembre)
en La Concha y en el mismo mes el
Festival Internacional de Cine.
Para acabar, por Santo Tomás (21
de dicimebre) se celebra una fiesta
gastronómica.
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Visitas.
El corazón de la ciudad es la Parte
Vieja, hoy peatonal, en la que hay
edificios sobresalientes que sobrevivieron
al incendio de 1813: la Iglesia
de San Vicente, gótica (s.XVI),
la Basílica de Nuestra Señora del
Coro (s.XVIII), patrona de la ciudad,
con fachada barroca, el antiguo
Convento de San Telmo (s.XVI), hoy
museo, y el Mercado de la Bretxa.
En esta zona destacan, también,
las viviendas de los pescadores,
el paseo Nuevo, que rodea el Monte
Urgull, y el paseo de Los Curas,
además de las playas ( La Concha,
Ondarreta y Zurriola ). El monte
Urgull, hoy parque municipal, está
coronado por el Castillo de Santa
Cruz de la Mota,, y en el monte
Igueldo se ha construido un parque
de atracciones y un hotel. Desde
allí se puede admirar la bahía y
la Isla de Santa Clara, a cuyos
pies se encuentra el Peine de los
Vientos, obra de Eduardo Chillida.
De entre los palacios cabe citar
el de Aiete, rodeado por un hermoso
parque abierto al público y el de
Miramar, sobre el llamado Pico del
Loro. Construido, este último por
la reina María Crístina de Habsburgo
como residencia veraniega, acoge,
en la actualidad, los Cursos de
Verano de la Universidad del Pais
Vasco, además de congresos y reuniones.
También destacan el conjunto arquitectónico
formado por el hotel María Crístina
y el teatro Victoria Eugenia. Entre
los museos, remarcar: el Aquarium-Palacio
del Mar, Museo de Cera de Igeldo,
Donostiako Elizaren de Zubieta,
que acoge algunas de las pruebas
más importantes de hípica, como
la Copa de Oro (15 de agosto). La
Isla de Santa Clara, islote situado
en el centro de la bahía, al que
se accede, sólo en verano, por un
servicio de embarcaciones. <Ir
de poteo> en la Parte Vieja,
El Antiguo o Gros. |
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